Martes 15 de Abril, 2008
La noticia no es el perro
por Hernán Casciari

De repente, un video de You Tube recibe un millón de visitas. Su autora, una gordita de Illinois, escribe con el culo en una pizarra. En casa de la gorda suena el teléfono sin parar. Llaman las radios, la televisión comarcal y tres diarios regionales. Es un día de locos. La madre de la gorda no entiende, pero comienza a sentirse orgullosa. Dos días más tarde la gordita saldrá al aire en el show más visto de la cadena NBC. Y después ya no ocurrirá más nada. Silencio. La gorda intentará grabar otras hazañas, pero su momento habrá pasado.

En realidad, Lorene Zarsky escribe con el culo en una pizarra desde los diez años. A esa edad tuvo mononucleosis y debió quedarse en casa dos meses enteros. Se aburría como una ostra. Una tarde se puso una tiza en el culo, la apretó con las nalgas y escribió su nombre, con mucho esfuerzo, en la pizarra que colgaba de la pared de su cuarto. Al mes siguiente ya dominaba la técnica como nadie.

Sin embargo, hasta los catorce años solamente mostró su habilidad a amigas íntimas, en pijama partys y campamentos de verano. Después vinieron el alcohol, los amores adolescentes, y entonces algunos chicos del instituto también pudieron disfrutar del espectáculo.

Lorene era rápida con la tiza, tenía buena letra y excelente ortografía. Le gustaba escribir pequeños aforismos adolescentes: “si lo amas, déjalo libre”, o “me has dejado el corazón roto”.

Un día, ya cumplidos los diecisiete, Lorene se enamoró de Jim, un compañero de clases, y después de la segunda noche de manoseos le hizo conocer su habilidad. Jim quedó fascinado con la faceta literaria de su novia y no tardó en grabarla con su teléfono móvil. Desde entonces, Jim no vio la hora de romper con la gorda para poder subir el video a You Tube sin sentir culpa.

Lo hizo dos semanas más tarde.

Lo cierto es que el video estuvo disponible un mes entero sin demasiado éxito, y pudo haber pasado sin pena ni gloria por el mar revuelto de Internet, pero un día el webmaster de una página porno lo encontró por casualidad y lo recomendó en su blog. “My girlfriend write with the ass” fue el video más visto del día, y la transmisión viral resultó imparable.

Al no ser un corto escandaloso —Lorene no está desnuda ni muestra nada— miles de páginas lo reprodujeron, y tardó doce horas en aparecer en la prensa seria. Y en la televisión comarcal. Todos querían saber quién era la gordita que escribía con el culo.

Al segundo día Jim proporcionó el teléfono de la gorda a una agencia de noticias nacional, a cambio de quinientos veinte dólares. Pudo haber sacado mejor dinero, porque cuando la prensa no tiene nada para decir, las gordas que escriben con el culo en una pizarra son como la lluvia fresca.

Ellas o quien sea: el chico holandés que amasa una pequeña fortuna mientras duerme; la cerda que amamanta gatitos huérfanos; la azafata francesa que, en pleno vuelo, le muestra las tetas al piloto; el loro que resuelve el cubo mágico; el gordito siniestro que hace playback de una canción pegadiza; las chicas que revientan a golpes a la nueva compañera del colegio; la ardilla que baila el foxtrot; el adolescente italiano que le toca el culo a la profesora; la chica de bikini amarillo que hace campaña por Obama; el neozelandés que se destroza la cabeza con una patineta; las tres chicas japonesas que se arrancan las pestañas con los dientes; el desalmado que mete un sapo en el microondas; o una adolescente simpática de Illinois que escribe frases de amor con el culo.

Lorene ni siquiera sabía que sus intimidades literarias circulaban por Internet cuando, muy temprano, recibió el primero de una docena de llamados telefónicos. Casi todas las entrevistas provenían de programas radiales matutinos, en donde dos o tres tertulianos graciosos le hacían preguntas con doble sentido.

—Dime Lorene, ¿nunca se te ha escapado una tiza? —y cosas por el estilo.

La gorda, que era extrovertida y sincera, contestaba a todos con gracia.

La presencia mediática (todavía muy acotada a la prensa de Chicago) generó que el video de Lorene lograra quinientas mil visitas por la tarde, y un millón esa misma madrugada. Y entonces sí, los teléfonos de la gorda empezaron a recibir llamados de todo el planeta. Porque la radio, la prensa y los telediarios del mundo miden la relevancia de sus noticias en millones de youtubes. Novecientos mil no es noticia, pero un millón sí. No les importa qué ha ocurrido, sólo tiene valor aquello que ha sido visto por un millón de descerebrados.

Lorene alcanzó la cumbre de su fama dos días más tarde. Escribió con el culo y en directo, en el late-show más visto de Norteamérica, unos versos de Yeats que le dictó el comediante Jay Leno.

Muy lejos de allí, en Quebec, Canadá, Fran Billdeth estaba viendo el programa de televisión y se obsesionó con la gorda de la pizarra. Esa madrugada estuvo cuatro horas enteras, sin pausas, mirando una y otra vez el video en Internet. Y después buscó y buscó noticias en Google para escuchar las entrevistas, y ver fotos de Lorene.

Fran ahora tiene treinta años, pero hace dos se grabó cantando una canción y subió el video a internet. Fue tanto su éxito que una compañía discográfica lo contrató para hacer un disco. El videoclip profesional de su primer trabajo no convenció a nadie, la gente sólo quería verlo en su habitación haciendo el tonto. Al mundo le gustaba el Fran amateur; el Fran profesional resultaba patético.

Ahora Fran había malgastado todo el dinero de sus quince minutos de gloria, había adelgazado mucho y vivía en medio de una brutal depresión. La gordita del culo y la pizarra lo había devuelto a la vida o, al menos, le había proporcionado una obsesión para matar el aburrimiento.

Entre Illinois y Quebec hay unos mil quinientos kilómetros que Fran recorrió en tres autobuses. Ni la prensa ni la policía saben nada sobre en qué parte del viaje compró la pistola automática, o si ya la tenía desde antes.

Fran llegó a Illinois sobre las siete treinta de la mañana de un miércoles, sólo cuatro días después de haber visto, por primera vez, a Lorene en la televisión nacional. No le costó dar con su casa.

Cuando la gordita abrió la puerta creyó que se trataba de un periodista y lo invitó a pasar. Fran se negó y se quedó estaqueado en la acera. Desde allí, pronunció una frase de cinco palabras que Lorene no comprendió:

—La noticia no es el perro —fue lo que dijo.

Enseguida sacó de su bolso la pistola automática y apuntó a la gorda. Fue cinematográfico e irreal. Lorene sólo tuvo tiempo de correr hasta la esquina. Fran Billdeth la siguió sin apuro, caminando, con un ojo cerrado y el dedo sobre el gatillo.

Disparó sólo una vez, en medio del culo de la gorda, que cayó sin gritar. Varios vecinos socorrieron a Lorene y llamaron a la ambulancia, pero no tuvieron tiempo suficiente para detener al agresor, que logró huir. La frase de Fran antes de disparar —se supo más tarde— forma parte de un viejo axioma que imperó en el periodismo tradicional del siglo veinte. Un perro que muerde a un hombre no es noticia; un hombre que muerde a un perro sí lo es.

Lorene Zarsky tardó seis semanas en volver a caminar, pero sus médicos le prohibieron escribir con el culo, ni en pizarras ni tampoco en ningún otro soporte. Fran fue detenido dos días después, en la frontera con Canadá, cuando intentaba regresar a su casa. No se resistió al arresto y se declaró culpable del disparo.

Durante el breve juicio, y tras ser preguntado sobre el móvil de la agresión a la menor, Billdeth fue otra vez hermético en su respuesta:

—Hoy es noticia cualquier cosa que haga un perro. La noticia no es más el perro: es el número de imbéciles mirando al perro.

La información sobre la agresión a Lorene Zarsky sólo apareció en dos periódicos: el Chicago Tribune (página 47) y el Illinois Herald (un suelto sobre tecnología y tendencias).

La repercusión fue nula en el resto del planeta.

The dog is not the news (1)
Suddenly a video from You Tube receives one million visitors. The video is about a young chubby girl from Illinois that writes with her ass on a blackboard. The fat girl home telephone rings without stopping. She receives phone calls from radio stations, from the local television and from three newspapers from the area. It was a crazy day. The fat girl mother doesn't understand what was going on, but she begun to feel proud. Two days later the chubby girl was interviewed by a popular TV show broadcasted by the national network NBC. And after this TV show the chubby girl returned to her anonymity. The chubby girl could try to achieve others feats, but now her brief moment of fame is over.

Really, Lorene Zarsky writes with a piece of chalk in her buttocks on the blackboard since she was ten years old. In that age she had mononucleosis and was forced to stay at home for two months. As she felt dulled as an oyster, one afternoon put a piece of chalk in her ass pressing it among the buttocks and with many efforts, she wrote her name on a blackboard in her bedroom. One month later she had dominated the technique as nobody else.

However, until accomplishing fourteen years old she only showed her ability to the most intimate friends in pajamas parties and summer camps. Then she learned to booze in the high-school parties and had the usual teen passions, so some boys of the school could enjoy her chalk show.

Lorene was fast in the chalk and had good letter and excellent spelling! She enjoyed writing adolescent's aphorisms: “If you love him, leave him free”, or “You broke my heart”.

One day, when Lorene had seventeen years old, she fell in love with Jim, a classmate, and in the second night after he got “the third base”, she showed her ability.Jim was fascinated with his girlfriend's literary skill and filmed her with his cell phone. From this moment Jim waited anxious the end of the courtship because he wanted to put the video in You Tube without feeling blamed.

The video was available at YouTube without success for a complete month and it could continue without glory over the agitated seas of the Internet until this fact happened.

The video was found by a porn page webmaster and he recommended in his web blog: “My girlfriend writes with her ass”. It turned the top video of the day, and the webmaster recommendation ran like an epidemic through the Internet.

The short movie wasn't scandalous because didn't show Lorene nude, so thousands of pages reproduced it, and twelve hours later the video appears in the serious press and in the regional television.

Everybody wanted to know who the chubby girl that writes with her buttocks is.

In the second day Jim sold Lorene's telephone number to a national news agency for five hundred and twenty dollars.

He could earn more money because when the press has nothing to report a fat girl that writes with her buttocks on a blackboard like a refreshing rain.

The news could be about anyone: the Dutch boy that makes a small fortune while he sleeps; the pig that breastfeeds orphan kittens; the stewardess that shows her breasts to the pilot during the flight; the parrot that solves the magic cube; the chubby sinister boy that playbacks a sticky song; the girls that tear the face of the new schoolmate girl; the squirrel that dances foxtrot; the Italian adolescent that pinches the teacher's buttocks; the yellow bikini girl that makes campaign for Obama; the New Zealander kid that bursts his head in a skateboard; the three Japanese girls that biting pull their eyelashes ; the insane heartless that puts a toad in the microwave oven; or a nice adolescent chubby girl from Illinois that writes love sentences with a chalk in the buttocks.

Lorene not even knew that their literary intimacies circulated through the Internet when soon early received the first dozen of phone calls.

Almost all the interviews were from morning radial programs, when two or three comic speakers asked double meaning questions: - Hi Lorene! Did a chalk never slip? And other things like that.

The chubby girl was outgoing and sincere answering everybody with good mood.

The media (that still very aligned to the Chicago press standards) generated on that afternoon five hundred thousand visits to the Lorene's video, and one million more on that same dawn.

Then the chubby girl's telephone began to receive calls from the whole planet.

This happened because the world radio stations, the press and television networks measure the news relevance based in millions of “YouTubes”.

If some fact receives nine hundred thousand YouTube visits it is not a news, but if receives a million of visitors then it is considered a news. They don't care about the fact, but only if it was seen by a million of brainless.

Lorene reached the pick of her fame two days later. She wrote on a blackboard with a chalk in her buttocks, at live, in the major audience late-show of the United States. She wrote some Yeats verses dictated by the comedian Jay Leno!

Very far away from there, in Quebec, Canada, Fran Billdeth was watching the television show and became obsessed by the chubby girl. At that same dawn, by four whole hours, without pause, he watched again and again Lorene's video in the Internet.

Then he researched news in Google to see the interviews and pictures of Lorene.

Fran is thirty years old now, but two years ago he made a home video showing him singing a song and he put it in the Internet. As the success was so much, a phonographic company hired him to make a record. Nobody liked his first professional video clip. The public only wanted to see him in his room making foolishness. The world liked the amateur Fran; the professional Fran resulted pathetic to them.

Fran had already wasted all the money that he won in his fifteen minutes of fame, he lost weight and was suffering a brutal depression. The chubby girl, the chalk in her buttocks and her blackboard brought him back to the life, or at least gave him an obsession that helped to kill his boredom.

Between Illinois and Quebec there are one thousand and two hundred miles, that Fran traveled in three buses. Nor the press or nor the police know anything concerning the moment that he bought the automatic pistol, or if he already had it before.

Fran arrived to Illinois around seven and thirty in the morning of Wednesday, only four days after having watch Lorene for the first time in the national TV show. It was not difficult to find her house.

When the chubby girl opened the door, she believed that he was a journalist and she invited him to come in. Fran refused, stayed quiet and silent on the sidewalk for a few seconds. From there he pronounced a sentence of six words that Lorene didn't understand: - The dog is not the news- he said.

He shot a single shot in the middle of the girl buttocks, and she fell down without screaming.

Several neighbors helped Lorene and they called the ambulance, but they didn't have enough time to catch the aggressor and he fled.

The sentence that Fran said before shot her was known later as the old maxim that reigned in the traditional journalism at the twentieth century. A dog that bites a man is not news; a man that bites a dog is really news.

Lorene Zarsky delayed six weeks to walk again, but their doctors prohibited her to write with the buttocks in blackboards or in any other surface.

Fran was arrested two days later in the Canadian border, when he tried to return to his city.

He didn't resist to the prison voice and he admitted his fault.

During the brief judgment, he was asked about the reason of the aggression. Billdeth answered: - Nowadays, anything that a dog makes will become news. The dog is not more the news: the news is about the number of imbecile people watching the dog.

The information about the aggression suffered by Lorene Zarsky only appeared in two newspapers: Chicago Tribune (page 47) and Illinois Herald (a bulletin of news about technology).

In the rest of the planet, the repercussion was null.

______________

(1) Translation to American English: Jorge Trimboli.

A notícia não é o cachorro (2)
De repente um video do You Tube recebe um milhão de visitantes. A autora, uma gordinha de Illinois, escreve com a bunda numa lousa. O telefone da casa da gorda toca sem parar. Recebe ligações de rádios, da televisão local e de três jornais da região. É um dia de doidos. A mãe da gorda não compreende, mas começa sentir-se orgulhosa. Dois dias mais tarde a gordinha foi ao ar através do show de maior audiência da rede NBC. E depois não acontecerá mais nada. Silêncio. A gorda fará a tentativa de gravar outras façanhas, porém seu momento de fama já terá passado.

Na realidade, Lorene Zarsky escreve com a bunda na lousa desde que tinha dez anos. Nessa idade teve mononucleose que a obrigou a ficar em casa durante dois meses. Ela se sentia aborrecida como uma ostra. Uma tarde enfiou um giz na bunda apertando-o entre as nádegas e, com muito esforço, escreveu seu nome numa lousa pendurada numa parede do quarto dela. Um mês depois dominava a técnica como ninguém outro.

Porém, até cumprir quatorze anos ela apenas mostrou sua habilidade para as amigas mais íntimas em festinhas de pijama e acampamentos de verão. Depois vieram o alcool, os amores da adolescência, e alguns garotos da escola puderam desfrutar do espetáculo.

Lorene era rápida no giz, tinha boa letra e excelente ortografia. Ela gostava de escrever aforismos de adolescentes: “Se você o ama, deixe-o livre”, ou “Você partiu meu coração”.

Um dia, tendo Lorene dezessete anos de idade, se apaixonou pelo Jim, um colega de classe, e depois da segunda noite de bolinação ela mostrou sua habilidade para ele. Jim ficou fascinado com o lado literário de sua namorada e não demorou em filmá-la com seu telefone celular. A partir desse instante Jim não via a hora de acabar com o namoro com a gorda para pôr o video no You Tube sem sentir-se culpado.

O certo é que o vídeo ficou disponível por um mês inteiro sem muito êxito, e poderia ter passado sem pena nem glória pelos mares agitados da Internet, porém um dia foi achado por casualidade pelo webmaster de uma página pornô e ele o recomendou no seu blog. “My girlfriend write with the ass” foi o video mais assistido do dia, e a contaminação viral resultou inevitável.

Por não se tratar de um curta escandaloso – Lorene não está nua nem mostra nada- milhares de páginas o reproduziram, e demorou doze horas para aparecer na imprensa séria. E na televisão regional. Todo mundo queria saber quem era a gordinha que escrevia com a bunda.

No segundo dia Jim forneceu o telefone da gordinha para uma agência nacional de notícias em troca de quinhentos e vinte dólares. Poderia ter ganho mais dinheiro, pois quando a imprensa não tem o que dizer, gordas que escrevem com a bunda numa lousa são como chuva refrescante.

Elas ou seja lá quem for: o garoto holandês que faz uma pequena fortuna enquanto dorme; a porca que amamenta gatinhos órfãos; a aero-moça que em pleno vôo mostra os seios ao piloto; o papagaio que resolve o cubo mágico; o gordinho sinistro que faz playback de uma canção pegajosa; as meninas que arrebentam a cara da nova colega da escola; o esquilo que dança foxtrote; o adolescente italiano que belisca a bunda da professora; a garota do biquini amarelo que faz campanha pelo Obama; o neozelandês que estoura a cabeça num patinete; as três garotas japonesas que se arrancam os cilios a dentadas; o desalmado que mete um sapo no microondas; ou uma adolescente simpática de Illinois que escreve frases de amor com a bunda.

Lorene nem sequer sabia que suas intimidades literárias circulavam pela Internet quando logo cedo recebeu a primeira dúzia de ligações telefónicas. Quase todas as entrevistas eram provenientes de programas radiais matutinos, onde dois ou três locutores cômicos faziam perguntas de duplo sentido.

– Diz ai Lorene: Nunca escorregou um giz? - e outras coisas neste estilo.

A gorda, que era extrovertida e sincera, respondia a todos com bom humor.

A presença da mídia (ainda muito alinhada à imprensa de Chicago) gerou nessa tarde quinhentas mil visitas ao video de Lorene, e mais um milhão nessa mesma madrugada. Então os telefones da gorda começaram a receber ligações do planeta todo. Isto porque o rádio, a imprensa e os telejornais do mundo medem a relevância das notícias em milhões de youtubes. Novecentos mil não é notícia, mas um milhão já é. Não se importam com o acontecimento, somente tem valor aquilo que foi visto por um milhão de descerebrados.

Lorene alcançou o pico de sua fama dois dias mais tarde. Escreveu com a bunda ao vivo, no late-show mais assistido de Norteamérica, alguns versos de Yeats ditados pelo comediante Jay Leno.

Muito longe dali, em Quebec, Canadá, Fran Billdeth assistia o programa de televisão e ficou obsessionado pela gorda da lousa. Essa mesma madrugada ficou quatro horas inteiras, sem pausa, assistindo uma e outra vez o video na Internet. Depois pesquisou e pesquisou notícias no Google para ouvir as entrevistas e ver fotos da Lorene.

Fran tem agora trinta anos, mas faz dois anos atrás filmou-se cantando uma canção e pôs o video na Internet. O êxito foi tanto que uma companhia fonográfica o contratou para fazer um disco. O videoclipe profissional do seu primeiro trabalho não convenceu ninguém, o público queria somente vê-lo em seu quarto fazendo tolices. O mundo gostava do Fran amador; o Fran profissional resultava-lhes patético.

Agora Fran já tinha esbanjado todo o dinheiro ganho nos seus quinze minutos de glória, tinha emagrecido e sofria uma brutal depressão. A gordinha da bunda e a lousa o trouxeram de volta à vida, ou pelo menos lhe deram uma obsessão para matar o tédio.

Entre Illinois e Quebec há uns mil e quinhentos quilômetros que Fran percorreu em três ônibus. Nem a imprensa nem a policia sabem nada acerca do momento da viagem em que ele comprou a pistola automática, ou se já a tinha de antes.

Fran chegou a Illinois por voltas das sete e trinta da manhã da quarta-feira, somente quatro dias depois de ter assistida pelo primeira vez Lorene na televisão nacional. Não foi difícil achar a casa dela.

Quando a gordinha abriu a porta acreditou que se tratava dum jornalista e o convidou entrar. Fran se recusou, ficando imobilizado na calçada. Desde ali pronunciou uma frase de cinco palavras que Lorene não entendeu:

- O cachorro não é notícia – foi o que disse.

Disparou um único tiro no meio da bunda da gorda, que caiu sem gritar. Vários vizinhos socorreram a Lorene e chamaram à ambulância, mas não tiverem tempo suficiente para deter o agressor, que conseguiu fugir. A frase de Fran antes do disparo – soube-se mais tarde – faz parte de uma velha máxima que reinou no jornalismo tradicional do século vinte. Um cachorro que morde um homem não é notícia; um homem que morde um cachorro é sim.

Lorene Zarsky demorou seis semanas para voltar a caminhar, mas seus médicos a proibiram de escrever com a bunda em lousas ou em qualquer outra superfície. Fran foi detido dois dias depois na fronteira com o Canadá, quando tentava retornar à sua casa. Não fez resistência à voz de prisão e se declarou culpado do disparo.

Durante o breve julgamento, ao ser perguntado sobre o motivo da agressão, Billdeth foi hermético em sua resposta:

- Hoje em dia, qualquer coisa que um cachorro fizer virá notícia. O cachorro não não é mais a notícia: a notícia é o número de imbecis olhando pro cachorro.

A informação sobre a agressão sofrida por Lorene Zarsky somente apareceu em dois jornais: O Chicago Tribune (página 47) e o Illinois Herald (um apanhado de notícias sobre tecnologia e suas tendências).

No resto da planeta, a repercussão foi nula.

______________

(2) Tradução ao Português do Brasil: Jorge Trimboli.
Imprimir Enviar a un amigo Internet 110 Comentarios