Viernes 20 de Julio, 2007

En Argentina no idolatramos por mayoría absoluta. No existe personaje adorado por muchos que no soporte un contrapeso importante de descrédito. Maradona, el Che, Eva Perón, Charly, Borges, Monzón, incluso Fangio. Cuando alguien los nombra con amor, siempre hay otro que salta con un pero, con una chismografía, con una bajeza. Nuestros ídolos suelen ir a ballotage; ganan nuestro corazón o lo pierden, pero siempre en segunda vuelta. Hasta anoche. Ayer, por fin, se nos ha muerto alguien por unanimidad.

Imprimir Enviar a un amigo Sociedad 120 Comentarios