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Primer párrafo: definí el tema. ¿Vida privada, sociedad, una teoría ridícula, un cuento? Fijáte qué hiciste antes, no repitas temática que queda feo. ¿Los últimos dos qué fueron? Vida privada y un cuento. Entonces tiráte a una teoría absurda. ¿Por ejemplo? No sé, que los vegetarianos son todos putos. Listo, voy con eso. Ahora definí el tono en el primer párrafo, antes de seguir. ¿Va a ser en joda? Y sí, otra no queda. Listo, en joda. ¿Título? El título dejálo para el final. Ok.
Segundo párrafo: meté en situación al lector, decí alguna gansada que resulte efectista con respecto a los vegetarianos, decí cuántos los odiás y por qué. ¿Algo chocante? No, todavía no, algo del pasado, algo gracioso. ¿Ya está? Sí, ya puse algo, ¿cómo sigo? Ahora fijáte si le podés sacar el jugo a un díalogo corto, ¿podés? Sí. Entonces hacé doble enter y tirá un diálogo.
—Puse una cosa que me acuerdo que dijo el Chiri. Es cortito.
—Listo, ahora andáte volando al tercer párrafo.
Tercer párrafo: acá apretá un poco el acelerador y ponéte intransigente. ¿Mucho? No, un poco, dale de comer a los que se quejan en los comentarios. Decí algo ambiguo en contra de los progresistas. ¿Otra vez? Sí, vos hacéme caso. Ok. ¿Qué pusiste? Que los vegetarianos no usan ventilador en verano y dicen que la tele es una mierda. Bué. ¿No te gusta? Es flojito, pero después lo trabajamos en la corrección global. ¿Pasamos al cuarto párrafo? Dale.
Cuarto párrafo: acá bajá un cambio y decí algo inteligente. ¿Inteligente en serio o para la masa? Para la masa. Ok. Pero ojo, no te pongas retórico, mantené el tono festivo del párrafo anterior, que sinó después te queda descompensado. ¿Así está bien? Sí, sacá “imperante” y poné “urgente”, que es más coloquial. Listo. ¿Puedo nombrar a un escritor?, es que me acordé de algo que decía Bernard Shaw sobre los naturistas. No, manejá el texto seco, no te pongás rebuscado. Ok. Releé todo a ver si cuaja, y pasamos al quinto.
Quinto párrafo: misma entonación corrosiva que el segundo, pero con una vuelta de tuerca. ¿De qué tipo? De tu vida privada. Hablá de algo tuyo, pero que genere recuerdos comunes con el lector. ¿Con el lector argentino o con todos? Con todos. Ok, pero esperáte que es más complicado. ¿Listo? Sí, ya está. Ahora hacéte el boludo y sugerí que no estás seguro de algo. ¿Por qué? Porque queda bien, y además das la impresión de que estás escribiendo en caliente. Bueno.
Sexto párrafo: ahora pegá un volantazo y sacá un tema de fútbol, hablá de fútbol como si fuera lo más importante de tu vida ¿Para qué? Para que se enoje Xtian, que siempre deja buenos comentarios cuando está enojado. Ok. ¿Ya está? Sí, me quedó un poco raro, porque de fútbol y vegetarianos no hay mucho para decir. No importa, rematálo con un chiste. Listo. ¿Estás cansado? No. Entonces seguimos.
Séptimo párrafo: ya falta poco, así que es hora de que te pongas inteligente en serio. Agarrá el párrafo dos, el cuatro y el cinco y generá una conclusión temática que le dé sentido a todo. ¡Andá a cagar! ¿En un solo párrafo? Sí, es una boludez, solamente unificá la teoría y basála en algo real. ¿Así te parece? No, te estás yendo de tono. No dejes de ser gracioso. ¿Así? Sí, ese chiste está bien. Ahora andá redondeando: frase matadora. Listo. Fumáte un pucho y releé.
Octavo párrafo: este es cortito, poné cualquier cosa y encará un díalogo de cuatro líneas.
—¿Por qué?
—Porque el ojo del lector lo ve venir, ve venir un diálogo y eso le genera deseo.
—Mirá vos, ¿es una cuestión óptica?
—Más o menos… Cerrá el diálogo con chispa, pero sin carcajada. Y metéte en el noveno como si fuera una continuidad natural.
Noveno párrafo: estamos en la recta final, este es el penúltimo. Cuidá mucho de no revelar la última carta, pero andá llevando el texto al clímax. ¿Ya tenés el broche para el final? Sí, lo tengo más o menos delineado. Ok, entonces ponéte retórico, pero poquito. Bueno. Dosificá, trabajá la frase sin soltarla. Avisame cuando estés. Ya estoy. ¡Doble enter y que sea lo que dios quiera!
Décimo párrafo: es el final, respirá hondo y soltá la conclusión. Ok, ahí voy. Soltála sin énfasis, pero rotundamente. ¿Todo el laburo depende de esto? No, boludo, pero queda lindo. Ah bueno. ¿Ya lo tenés? Casi, esperáte. Dale… ¡Ya está! Bueno, ahora fijate dónde van las cursivas, y nos vemos el lunes. Ok, gracias. De nada.
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