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Orsai ofrece, desde el próximo lunes, "Justicia, justicia!", una novelita en doce capítulos diarios en la que el lector se reencontrará con algunos personajes del mundo Bertotti, aunque de refilón. La trama, que ocurre en Mercedes a finales del año 2000, nos presenta algunos actores secundarios reconocibles, aunque más jóvenes (el Caio, por ejemplo, tiene once añitos). Este breve folletín, que tendrá su capítulo final en Nochebuena, es el regalo que Orsai desea brindar a sus lectores en estas Navidades.
—¿Y eso quiere decir que vuelve Mirta?!
No. Es importante hacer una aclaración a los incondicionales de Mujergorda: "Justicia, justicia!" no está escrito por Mirta ni es una historia sobre los Bertotti. Algunos personajes de la familia aparecen, es cierto, pero brevemente. Se trata de 'participaciones estelares', igualito que, en los dorados setenta, solía aparecer el camionero BJ McKay en la serie Sheriff Lobo, o el hombre nuclear en La Mujer Biónica, y viceversa.
De todos modos, no estaría mal alertar sobre esta nueva entrega folletinesca a los lectores de Mujergorda que no suelen leer Orsai (que son muchos), porque aunque sea de costado y brevemente, podrán reencontrarse con el mismo barrio y muchos personajes conocidos, desde la vieja Monforte hasta el mismísimo Zacarías.
"Justicia, justicia!" aparecerá en vuestros monitores desde el lunes 13 y hasta el viernes 24 de diciembre —incluso los fines de semana— exactamente a la medianoche de España, por lo que los lectores de América latina podrán leer cada capítulo un poco antes. Tendrá un solo sistema de comentarios durante sus doce entregas, y sólo se enviará un alerta por mail cada cuatro capítulos, para no molestar a la muchachada.
Los capítulos anteriores, obviamente, no desaparecerán con la publicación del siguiente; de esta forma los lectores que lleguen tarde podrán reincorporarse fácilmente a la trama. Además, una vez concluido el folletín 'en directo', existirá la posibilidad de bajarse la novelita completa en formato pdf, para imprimirla y leerla tranquilamente en el inodoro, que es donde mejor funcionan las historias.
—¡De qué se trata, gordito, de qué se trata!
Los hechos ocurren en el Barrio de la Estación, en las postrimerías del siglo veinte, cuando el Zacarías aún trabajaba en Plastivida y Mirta ni siquiera soñaba con ser alguna vez una señora cibernética. Pero, como dije, la historia no les ocurre a ellos, sino a todo un barrio. Sobre la trama no diré más que esto, para que se queden calenturientos hasta el lunes.
Eso sí: he intentado contar un cuento ligerito y dinámico, así que nadie se espere ni mucha profundidad ni la gran carcajada. Me divertí mucho escribiéndola, durante estas semanas de vacaciones en Orsai, y espero que a ustedes les pase algo parecido.
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