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Hoy hace exactamente un año leí en el suplemento informático del diario El País sobre la existencia de un formato de edición de textos llamado 'weblog'. Diez días más tarde abrí una cuenta y empecé a escribir Los Bertotti, convencido de que ya había cientos de ficciones por el estilo. Después abrí otras cuentas y escribí algunos más. Llegué a tener cinco diarios simultáneos. Ahora, lentamente, empiezo a despojarme, a desplumarme de tanta historia.
De todas mis bitácoras, Orsai es la que más me gusta y posiblemente sea la única que mantenga con vida. Ya he cerrado Mujer Gorda y Letizia Ortiz, y mañana dejaré un post de despedida en Orbitácora. Hay otra que seguirá su curso (Nina 2x4) pero está claro que no se trata de una bitácora: es un álbum de fotos para mi familia mercedina.
Escribir en un blog —sospecho— es como hablar por teléfono con un lápiz y una libreta al lado. En general no nos damos cuenta, pero la mano cobra vida propia y empieza a hacer dibujitos, o números, o símbolos extraños que acompañan la conversación como una música secreta.
¿Quién dibuja mientras hablamos? ¿Qué significan esos rombos, esos asteriscos, esas espirales? A veces pienso que esos garabatos son un idioma interno que sabemos escribir pero aún no hemos aprendido a leer. Lo mismo me pasa a veces con Orsai: puedo escribirlo, pero a veces no lo sé leer.
Digo esto por algo: hace unas semanas escribí un par de artículos llamados Lado A y Lado B. Alguien intuyó después, en los comentarios, que bien podían ser los textos de despedida de Orsai. Y era verdad, pero yo no lo sabía. Mi mano sí.
Mágicamente, después de esos dos textos los deseos de escribir a diario comenzaron a menguar. Los dos siguientes artículos están descoordinados y no son buenos. También algunos lectores lo han sabido ver: me gusta esa perspicacia.
Me he tomado una semana para encontrarle una solución a este desgaste. He estado diseñando y armando un formato que se acople a mis cambios internos, y que me devuelva la motivación. No sé si funcionará el truco, pero la semana que viene los lectores verán algunos movimientos estéticos y argumentales en esta página: Orsai y El Lomo recibirán el soporte de una tercera pata.
No voy a adelantar mucho, pero sí puedo decir que voy a incorporar un nuevo sistema, con posts gráficos más espontáneos y directos que los habituales artículos de Orsai, que me servirán para mantener el 'día a día' y complementar los textos largos, que desde la semana próxima ocurrirán con la periodicidad que me indiquen las ganas.
Mientras todo esto ocurra, por supuesto, los lectores de Orsai están en todo su derecho de hacer piquetes, tejer intrigas, insultarme y burlarse de que Racing haya perdido tres puntos fundamentales en los diez últimos minutos.
Es decir, están en su casa.
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