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La despedida de Mirta Bertotti, que ocurrirá la semana que viene, fue noticia hoy en el diario argentino La Nación. A raíz de esto, me veo en la penosa obligación de inaugurar la sección Segundos de Fama, para archivar estos hitos de mi vida, que serán el espanto de mis nietos (los extraterrestres) cuando me vean aparecer con el álbum de recortes. Pobres santos.
Mirta Bertotti, "una mujer que podría ser tu madre", decidió escribir un diario íntimo y publicarlo en la Red. Es ama de casa, vive en Mercedes y se casó en 1974 con Zacarías Bertotti ("que es un buen hombre, aunque no me escucha", dice). Ella es, además, un personaje de ficción, la protagonista del "Weblog de una mujer gorda", una creación de Hernán Casciari que está haciendo furor entre internautas de habla hispana: casi dos mil personas se conectan cada día para conocer una nueva página de esta historia costumbrista y delirante.
Se trata, según el autor, de un "experimento literario", donde los lectores opinan e intercambian ideas. "Un libro real es perfecto, salvo en la posibilidad de compartir al instante un pasaje con otro lector, en un lugar distinto del mundo", comenta Hernán, por e-mail, desde España. El es argentino, tiene 33, y no emigró por la crisis, sino por amor: viajó a Barcelona detrás de una joven catalana. "Pasé los primeros dos años sin escribir una sola palabra. Fue pánico escénico. Si escribía bombacha no me entendía nadie; si escribía bragas no era yo", recuerda. Distinguido con el Premio de Novela en la 2ª Bienal de Arte (Buenos Aires, 1991) y el Premio Juan Rulfo (París, 1998), Casciari imaginaba la historia de los Bertotti como una serie de cuentos, pero descubrió el formato weblog . "Me pareció una buena plataforma para volver a escribir, sin que me importase la jerga del lector. Gracias a eso y sin querer descubrí que hay que escribir siempre bombacha, estés donde estés. El esfuerzo por comprender debe hacerlo el lector, porque si no te convertís en una mala traducción de vos mismo", asegura.
Los weblogs (o blogs) son sitios que se usan, en general, para dar a conocer la vida cotidiana de cada uno o dar opiniones sobre algún tema. El éxito de Mujer Gorda llevó al autor a crear otros tres sitios: un símil diario íntimo de Letizia Ortiz, una bitácora editorialista sobre temas variados (Orsai) y una página con imágenes de su hija, acompañadas por fragmentos de tangos (Nina 2x4).
La historia de Mirta llegará a su fin el viernes próximo, pero por un tiempo quedará en línea. "Para escribir historias en Internet hay entender que uno es como un anfitrión, que recibe gente en su casa. El anfitrionazgo es vital para que los lectores se sientan cómodos, y también para que sepan que existe una coordinación tácita en el juego de la lectura compartida. No se trata de escribir y publicar. Lo más atractivo está en lo que se genera alrededor de cada texto, que puede ser una continuación o una modificación colectiva que no habías imaginado."
Mientras planea una nueva historia de ficción para septiembre, Hernán se sorprende por el "civismo" de sus seguidores, que son de quince países. "En general se conversa sobre las diferencias y los puntos en común de cada cultura. Siempre me ha asombrado que pueda haber calidad en la cantidad. Son muchísimos lectores, pero todos saben muy bien que están en casa ajena, y que hay que respetar a los demás invitados."
La Nación, suplemento "Vía Libre" | 23 de julio de 2004
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