Sábado 17 de Abril, 2004

El programa de televisión que más vemos son los comentarios de este blog. Por lo general Cristina los revisa y me los va leyendo a los gritos, desde el estudio a la cocina, y los comentaristas son como amigos que entran y salen como pancho por su casa. Pero estos días, tan fecundos, los comentarios viajaron en diskette desde casa a la clínica.

Desde el jueves, los comentaristas dejaron de tener ese nombre, y fueron convirtiéndose en tíos virtuales. Tíos enloquecidos que iban entrando con chistes y ofrendas a la habitación de la maternidad y que nos llenaron de emoción.

Todavía estamos en la sala 254 de la Clínica del Pilar, los dos como pelotudos mirando a la Nina todo el tiempo, sin pestañear. Ayer, abajo de la lluvia torrencial, me escapé a casa a buscar un par de películas para pasar las noches y le grabé a Cris los comments de felicitación de todos ustedes. También le llevé una copia del blog para Nina que tan pacientemente fue armando el gallinero. Fue hermoso leerle todo aquello, despacio, mientras la madre le daba la teta a su hija.

Ahora me escapo de nuevo a dejarles este post con foto; lo necesitaba porque me siento en deuda por tanto cariño, y quería que conociesen a la recién llegada tan pronto como fuera posible. Esta foto es de ayer. La Nina tenía exactamente 12 horas de vida.

Estoy escribiendo a las apuradas, porque quiero volver a la clínica. Ya vendrán post más elaborados. Pero necesitaba decirles que fue mágico y extraño ver a mis lectores y a mi familia conversar ayer, aquí en Orsai. Pecadora hablando con Chichita, Walquiria convirtiéndose en tía abuela, Roberto tratando de defender la soberanía racinguista de su nieta mientras los buitres bosteros afilaban sus garras... Fue todo mágico y extraño. Completamente nuevo.

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